Mensaje del director

LOS DEBERES: CAMINO SEGURO A LOS DERECHOS

La naturaleza del ser humano es no estar ceñido de un todo y por el todo a las leyes naturales, a los impulsos biológicos que determinan la vida de los demás seres vivos. Esto debido a que cuenta con una inteligencia que es capaz de analizar intereses de segundo orden, es decir, no solo visualizar la acción sino ser capaz de deliberar acerca del propósito que está detrás de ella, lo que realmente mueve a actuar. Así por ejemplo, puede elegir comprar flores y comprender que lo hace porque quiere regalárselas a un ser querido y expresarle su afecto. Esta naturaleza es la que le permite pensar un mundo que está más allá de lo biológico. Así puede entenderse, que a este nivel mencionado, existe el instinto de supervivencia, de conservar la vida. Pero a nivel humano, este instinto se transforma en una aspiración: la de tener una vida digna.

Esa aspiración lo lleva a imaginar y construir ese mundo de dignidad, un mundo que no está constituido por cosas tangibles, sino que está basado en un proyecto “inventado, mantenido y parcialmente realizado”, en el que se da respuesta a qué vida es preferible, un mundo basado en el derecho, que de acuerdo con el diccionario es: “Facultad del ser humano para hacer legítimamente lo que conduce a los fines de su vida.” Ese derecho da lugar a una especial protección y a la vez que abre posibilidades a la propia vida. Hay derecho a que no se coaccione la libertad de pensar, a la vez que esa libertad de pensamiento posibilita poder idear nuevas realidades. Esta aspiración de una vida humana digna queda plasmada en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” acogida por la Organización de Naciones Unidas en el año de 1948.

Este mundo de los derechos no es como el mundo físico, que no necesita de la intervención humana para funcionar porque sus leyes son inexorables: la ley de la gravedad opera con independencia de nuestro asentimiento o disentimiento. “Los derechos son un proyecto de humanidad mantenido en alto esforzadamente…son una insegura tienda de campaña que protege a los hombres sólo mientras alguien sostiene las lonas levantadas.” J. A. Marina. Y este proyecto de humanidad, que es concebido de manera inteligente, solo puede hacerse realidad mediante el concurso de una voluntad transformadora, consciente de que si desea un mundo de protección y posibilidades, se hace necesario cumplir con una pautas de comportamiento que lo hagan posible. Si se desean los derechos, se desean los deberes, lo que cambia la perspectiva miope de interpretar los deberes como algo impuesto y que perturban la comodidad de la vida. Si se quieren los derechos, los deberes son el camino seguro, y la vía natural y deseable para poder avanzar en pos de ellos. El que rechaza el deber, está implícitamente negando un mundo más humano. Se quiere vivir una vida segura, sin violencia? No existe otra via que el deber de respetar a los demás. Se reclama justicia? El camino es el deber del reconocimiento del otro. El derecho es el efecto de actuar conforme a unos deberes, que son causa de aquellos. No existe en esta dimensión, la generación espontánea. El fruto de una vida llena de derechos, es la siembra de una actuación conforme a sus deberes correlativos. Sin estos, no existen aquellos.

Firma Andrés Aguirre Martínez