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El reduccionismo es una postura equivocada que frecuentemente se asume en la explicación de las cosas y los fenómenos, postura en la cual se explica una realidad compleja superior como resultado de causas simples inferiores. Un ejemplo de esto,es definir, que el pensamiento es consecuencia sólo de procesos bioquímicos o que la vida es el resultado única y exclusivamente de una materia que evoluciona.
¿Entonces se podría concluir que no existe realmente maldad y bondad, sino que son los procesos moleculares los que son buenos o malos, ignorantes e inteligentes? Ejemplos de reduccionismos aplicados al ser humano serían el denominado voluntarismo, que es la capacidad para determinar la vida exclusivamente basada en el esfuerzo individual; pero ¿Se le podría pedir a un enfermo de cáncer que se curara con el empleo de solo la decisión de
hacerlo? Otro reduccionismo es el racionalismo, que pretende que todo
puede ser entendido por la razón y explicado de manera lógica; sin
embargo, ¿Puede la razón entender el misterio del universo y de la
existencia de las cosas?.
Es bajo este tipo de posturas erradas que se pretende afirmar que el ser humano es dueño de su propio cuerpo y que por tanto, puede decidir como amo y señor, cualquier cosa que se refiera a él. Esto es el resultado de confundir al ser humano con el cuerpo humano. Un niño recién nacido tiene cuerpo, pero poco es capaz de controlarlo y dominarlo: podría incluso decirse que ese ser es tan dependiente de su cuerpo y tan poco de su propia actividad, que por ello mismo es que amerita el especial cuidado de un tercero.
Más aún, el desarrollo corporal no le garantiza su crecimiento personal y mientras más carezca de esto, más supeditado está su conducta a los procesos biológicos. Los clásicos identificaron la virtud de la templanza, que es aquella que modera los apetitos sensibles y que contempla aspectos como la castidad y la sobriedad.
Se concluye que dominar el cuerpo es toda una disciplina y un proceso complejo, que no se logra sin esfuerzo y por el contrario, es de destacar la persona que logra desarrollar hábitos que le permiten conducir su conducta para el logro de fines superiores de la simple satisfacción de las necesidades corporales.Y habría que añadir que, no sólo no es fácil tomar el gobierno del cuerpo que se tiene y en el que se habita, sino que hay circunstancias en las que es imposible escapar de la condición corporal: la fatiga, la enfermedad y la muerte son una muestra clara de esto. En griego hay dos palabras similares: soma y sema. La primera significa cuerpo y la segunda tumba, lo que quiere expresar de manera metafórica, que si bien es por el cuerpo que se vive, por el mismo cuerpo es que se tiene que morir. Incluso hay que tener en cuenta que el propio cuerpo no es algo que adquirimos, sino algo que recibimos. Por el cuerpo se vive, por el cuerpo se muere y a través del cuerpo se construye y se expresa la vida humana, vida que bien llevada y bien lograda lo trasciende.
Entonces el reto no es ser dueños del cuerpo, sino por el contrario liberarnos de su influjo para construir realidades más allá de lo meramente biológico. El ser humano está llamado a construir historia, a tornar su biología en una hermosa biografía. No es gratuito que la palabra héroe tenga su raíz etimológica en la palabra eros. El héroe en la mitología griega era un ser hijo del amor entre un mortal y una diosa. Según la etimología del término, el héroe es el que ha alcanzado la madurez, el que realiza el máximo de lo asignado a la condición humana; siendo mortal lleva a cabo proezas inmortales que van más allá de su naturaleza corporal.
Hay que volver a aspirar al heroísmo y no quedarse en el facilismo de la vida cómoda y superficial, la que confunde actos voluntarios-como los de cualquier vida animal, a actos de la voluntad, inspirados en valores superiores.
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